RUTAS VERDES HACIA EL CRECIMIENTO
Por Nicholas Stern (The Guardian, Londres 23/10/08)
http://www.guardian .co.uk/commentis free/2008/ oct/23/commentan ddebate-energy- environment- climate-change
La recesión es el momento para construir un futuro de bajo carbono con
inversiones vitales para la economía y para el planeta.
Hay dos lecciones cruciales que tenemos que aprender de la turbulencia
financiera a la que el mundo se enfrenta. Primero, la crisis se ha
forjado durante 20 años y muestra muy claramente que cuanto más tiempo
se ignoran los riesgos, más grandes serán las consecuencias. Segundo,
enfrentaremos un largo periodo de recesión en los países ricos y de
bajo crecimiento en todo el mundo. Aprendamos las lecciones y tomemos
la oportunidad de la coincidencia de la crisis y la profunda
conciencia del gran peligro de un cambio climático sin control: Es el
momento de colocar los cimientos para un mundo de crecimiento bajo en
carbono.
Un crecimiento con gran uso de carbono -'business as usual'- habría
llevado a mitad de siglo las concentraciones de gases invernadero a un
punto donde un gran desastre climático es muy probable. Nos
arriesgamos a una transformació n del planeta tan radical que
involucraría grandes movimientos de población y conflictos en todas
partes. Puesto de forma simple, crecimiento con gran uso de carbono
destrozaría el crecimiento. Para manejar el clima, tenemos que
recortar las emisiones del mundo al menos un 50 % para 2050*, como
reconoció el G8 a principios de este año. Dado que las emisiones de
los países ricos están muy por encima del promedio mundial, sus
recortes deberían ser de al menos el 80%, reconocido en Europa y en el
Reino Unido, con la adopción de este objetivo la semana pasada.
Hace pocos días, el gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King y
Gordon Brown han indicado que el país se dirige hacia la recesión. No
sabemos cuanto durará, pero es poco probable que sea corta. Las
políticas pertinentes están siendo puestas en marcha para evitar el
derrumbe mayor del Reino Unido en la crisis y empezar a construir un
sistema financiero más sólido. Pero cuando los bancos reconstruyan sus
balances y procuren mayores proporciones de capital tendrán que
restringir los préstamos. La política monetaria por si sola, aunque es
importante, es muy improbable que nos saque de la recesión
rápidamente. La política fiscal para expandir la demanda tiene que
jugar un papel. Pero, el incremento de gasto público debería centrarse
no sólo en animar la demanda a corto plazo. Debemos promover un
crecimiento que pueda ser sostenido.
El próximo periodo de crecimiento puede ser asentado firmemente sobre
una infraestructura de bajo uso de carbono e inversiones que no sean
sólo rentables, con las políticas correctas, sino que posibiliten
también una economía y una sociedad más segura, más limpia y más
tranquila. Y si, como debemos, detenemos la deforestación -la fuente
del 20% de las emisiones de gases invernadero-, al mismo tiempo
podemos también proteger y mejorar nuestra biodiversidad y nuestros
sistemas hídricos.
La Agencia Internacional de la Energía estima que las inversiones en
la infraestructura energética mundial es probable que alcancen 1
billón de dólares al año durante los próximos 20 años. Si la mayoría
de esta inversión es de bajo consumo de carbono y parte de ello se
adelanta, será una fuente destacable de demanda de inversiones. Así
también serán las inversiones en eficiencia energética, muchas de las
cuales pueden ser intensivas en mano de obra y están disponibles
inmediatamente.
Esta muy claro que ambos propósitos pueden reunirse un programa que
impulse la demanda en el corto plazo y prepare un crecimiento
eficiente, fuerte y sostenible en el medio plazo. Tiene que ser
estructurado cuidadosamente con los sectores público y privado juntos.
Será el sector privado el que haga la mayoría de las inversiones, pero
el sector público tiene que dar forma a los incentivos y al clima para
que la inversión se produzca. Esto significará trabajar con la Unión
Europea y la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático en
Copenhague para mantener un precio para el carbón, usando el comercio
de carbono** e impuestos. Significa regulación, por ejemplo, de las
emisiones de los vehículos para dar claras señales que permitan
economías de escala y reducir la incertidumbre.
No es, sin embargo, sólo un asunto de correcta motivación del sector
privado y de escala y estructura apropiada del gasto público. El clima
de inversión tiene que ser también adecuado. Podría haber un límite
claro en el tiempo para planear las decisiones y una estrategia
nacional de energía que de forma a las decisiones. Debería haber una
actitud de mente abierta a la tecnología y dejar a los mercados elegir
las alternativas, sin poner obstáculos en la forma que podría surgir
como consecuencia de la antipatía a una tecnología particular. La
prioridad debería ser una capacidad demostrada de captura de carbono y
almacenaje para el carbón y el gas a escala comercial en la generación
de electricidad, dada la probable prevalencia del carbón en el futuro
crecimiento de muchos países. Será necesaria la reforma de la
estructura de la red para permitir decisiones locales y
descentralizadas de generación tales como la eólica, la solar y la
combinación de calor y energía. Y la estrategia energética debe
incluir la seguridad energética y el pico de carga de suministro. Con
políticas racionales todo esto es posible, en consonancia con las
tecnologías bajas en carbono.
Los próximos años representan una gran oportunidad para establecer los
cimientos de una nueva forma de crecimiento que puede transformar
nuestras economías y nuestras sociedades. Salgamos de esta recesión de
una forma que tanto reduzca los riesgos para el planeta como desate
una ola de nueva inversión que creará una economía más segura, más
limpia y más atractiva para todos nosotros. Y haciendo esto,
demostraremos a todos, especialmente para el mundo en desarrollo, que
el crecimiento con bajo uso de carbono no solo es posible, sino que
puede también ser un camino productivo y eficiente para superar la
pobreza mundial.
Lord Stern es profesor de economía en IG Patel y gobernador en el
London School of Economics y director del Informe Stern de 2006 sobre
la economía del Cambio Climático. Publicado en The Guardian
(26/10/08)Traducido por Mario Cuéllar para Globalízate. Revisado por
Félix Nieto.
http://www.guardian .co.uk/commentis free/2008/ oct/23/commentan ddebate-energy- environment- climate-change
Comentarios del portal Globalízate ( http://www.globaliz ate.org/ ):
* Esta previsión de Stern y del G8 se ha mostrado ya obsoleta y varias
organizaciones piden el 100% de reducción de emisiones para 2050.
** El comercio de carbono no es una solución, ya que no contribuye a
la reducción de emisiones globales